España, un país podrido hasta la médula; ¿…Habría que procesar al Gobierno español, por colaboración con banda armada…?

Que la «guerra» es característica y propia de la civilización, no tendría que sonar a nada nuevo. También el «terrorismo» tiene esa característica; aunque haya que distinguirlo. Una sociedad siempre se establece, o en la parte activa, la terrorista, o en la pasiva, la aterrorizada. Sin esa relación, aunque haya mucha violencia, no hay terrorismo. Puede haber violencia sin terrorismo, como sucedió a la secta del Templo del Sol, donde quedaron masacradas 800 personas; pero no es terrorismo, son otras patologías. Hay cuatro características del terrorismo, dos de la parte activa y dos de la pasiva. Desde el lado activo, el grupo terrorista debe dejar la marca o el mensaje. Y debe ser recurrente. Si no, no hay diálogo del terror, no se moldea, no se educa al aterrorizado. El llamado terrorismo de Estado, de hecho, no es tal. Del GAL se supo todo sólo por la incompetencia de los que lo hicieron. Lo que hicieron era asesinatos de Estado, pero no terrorismo. La agresión debe ser abierta, debe poder repetirse indefinidamente, ya que sólo así educa. Por eso, los actos puntuales, no son terroristas. Ni siquiera el asesino en serie es terrorista, pues la serie la establece la policía; él no quiere que se sepa, ni que las víctimas lo sepan. Desde el lado pasivo, es necesario que se produzca una sorpresa aleatoria: ésa es la fuente del terror. Seguido de la huída (si no hay huída, no hay terrorismo; hay «guerra»). De ahí que todos digan: ¿por qué?, ¿por qué? Todos saben porqué, pero expresan así la sorpresa. No es terrorismo lo que hacía la Inquisición, pues era público, previsible y además de acuerdo a unas leyes. Pero lo más importante: es necesaria la complicidad de la parte aterrorizada. A veces llega a ser tal, que el terrorismo no es necesario. Los vikingos montaban tales destrozos, que los lugareños les entregaban de entrada las cosas a fin de que no los destrozaran demasiado. O como el empresario que paga a ETA sin decirlo a nadie. Al cabo de un tiempo, por su propia autojustificación, se acaba creyendo las razones de la “banda” y se hace a sus prácticas; es decir, se crean condiciones para que la sociedad establezca relaciones de complicidad con el terrorismo. ¿Qué decir, cuando son las mismas fuerzas de seguridad de un Estado, las que avisan a los propios terroristas sobre eventuales redadas…?. En algunos sitios matan a 200 y nadie hace nada: son cómplices; en otros, por cada 1 que cae, en la respuesta caen 200: no quieren ser cómplices. Son decentes.

No hay más remedio que darle la razón a los que piensan que España está en descomposición, no sólo territorial, sino y, sobre todo, moral. Sólo admitiendo esa descomposición pueden tener lugar los acontecimientos del caso Faisán y que no ocurra nada. Aquí, la decencia, brilla por su ausencia; sumiéndola en la abyección nacional.

Que se esté diciendo cada vez más alto… y más claro… que el Ministerio del Interior de un gobierno supuestamente democrático, más que probablemente el propio Ministro y, sin duda, algunos de sus altos cargos, dieran la orden de avisar a un recaudador de las extorsiones de ETA que iba a ser detenido en su encuentro con un etarra, es de tal gravedad que o Rubalcaba y sus mandos interponen querellas criminales contra quienes tal cosa afirman o deberían dimitir ya, ayer mismo. Lo que no se puede es vivir con esta ignominia como país.

Estamos hablando de un comportamiento que está fuera de toda duda razonable: alguien dio la orden para que la policía española advirtiera a un intermediario de ETA que iban a ser detenidos en cuanto cogieran el dinero procedente de las amenazas a empresarios vascos, navarros y quién sabe si de otras regiones limítrofes. Y está fuera de toda duda razonable que un altísimo cargo del PNV, Gorka Aguirre, de familia legendaria para los herederos de Arana, recaudaba el dinero para ETA.

En la neo-lengua que quieren imponer, a esto, como a otras cosas, se le llama: «Misión de Paz»… pero en español, que es un idioma desconocido para estos elementos, se le llama TRAICIÓN. Es traición a la Nación española, a la Constitución y a la democracia. Pero es traición asimismo a las víctimas del terrorismo etarra, a las víctimas civiles; a las víctimas políticas de UCD, PP y del PSOE; a las víctimas policiales y de la Guardia Civil; e incluso, recuérdese, a las víctimas del propio nacionalismo vasco a los que ETA pudiera haber asesinado. Es traición a la Policía Nacional, 70 de cuyos miembros intentaban participar en una operación para detener al extorsionador, al recaudador y al etarra y que vieron cómo alguien de dentro “chivataba” a ETA su detención inminente. Y es traición a la Justicia y a los ciudadanos por parte de un fiscal y de un juez, Bautista y Garzón, dejando escapar a los malos y ocultando sus fechorías a los buenos.

En el Artículo 583 del actual Código Penal, se dice que “el español que suministre a las tropas enemigas caudales, armas, embarcaciones, aeronaves, efectos o municiones de intendencia o armamento u otros medios directos y eficaces para hostilizar a España, o favorezca el progreso de las armas enemigas de un modo no comprendido en el artículo anterior…”, incurre en delito de traición. Es indudable que quienes dieron y ordenaron el siniestro chivatazo policial del bar Faisán consintieron el progreso de las armas enemigas de la organización ETA por cuanto pudieron escapar con el dinero de unas extorsiones que sirvió para seguir comprando armas y medios para matar españoles.

Por tanto, todos debemos preguntar por la identidad del traidor o los traidores y todos debemos exigir su condena penal y después, forzar, civilmente, su destierro perpetuo.

Pero aquí no se mueve ni una hoja. Ni el Ministerio del Interior del gobierno constitucional de España actúa judicialmente contra quienes afirman la veracidad de tales hechos, ni los partidos políticos de la oposición, ni siquiera las asociaciones de víctimas, ni las asociaciones policiales; absolutamente nadie convoca una gran manifestación que exija los nombres de los traidores y su descrédito eterno. Ni siquiera se pide, en sede parlamentaria o en sede judicial, una explicación al Partido Nacionalista Vasco por su intervención, vía Gorka Aguirre, en la financiación de ETA. La parábola del árbol y las nueces puede cambiar. ¿Acaso han sido los mismos los que han movido el árbol y recogido las nueces…?
¿Es con este nacionalismo vergonzante y vergonzoso con el que el Presidente del Gobierno quiere salvarse a cambio de lo que sea…?
¿Cómo puede España soportar este cáncer de Estado sin el más leve gesto de dolor, de rebeldía, de dignidad…?
¿A quién habría que procesar…?

¡QUÉ VERGÜENZA…! Muy descompuesta debe estar ya…, esa Nación, tan discutida como discutible y tan podrida como “pudrible”.

[Cf: «El caso Faisán, un caso de traición: o alguien dimite o alguien es acusado de calumnias», Por Andalucía Libre, Revista Digital]

Esta entrada fue publicada en Noticias y política. Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s