Alicia en el País de la Puerta del Sol

Cuando se intenta analizar estas acampadas, de manera objetiva, en virtud de lo que dicen, de contra quiénes van y de su textura interna, claramente nos vienen a la boca dos palabras: oscuridad y confusión… del “Movimiento”.

Oscuridad, porque su claridad es sólo aparente. De momento, se definen de una manera negativa, es decir, dicen lo que no son, no dicen lo que son. Y eso que hasta el propio líder carismático, el Pope, que sería el Hessel francés, viene a decirles: «A ustedes les falta un líder y les falta concretar cuestiones positivas». Y en ese sentido, no hay claridad en sus premisas; frente a otros grupos u otro tipo de movimientos.

Y desde la perspectiva de su textura, pues son completamente confusos. Y la confusión consiste precisamente en que unos dicen unas cosas en contra de otras cosas que también dicen. No hay más que analizar ciertas proclamas. Hay proclamas que parece que van en una línea en contra de cualquier Imperio y el capitalismo… y otras proclamas que son el pacifismo más insustancial, panfilista y Aliciano que uno se pueda imaginar; como si la «paz», alguna vez, se hubiera dado al margen de lo que tuviera que decir algún tipo de Imperio. En Raticulín puede que haya paz al margen de algún Imperio (cosa que se duda); pero todavía estamos en el planeta Tierra.

Esto significa que hay grupos o grupúsculos dentro de estas agrupaciones que dificultan llamarlo “Movimiento”. Algunas frases son en catalán, otras en español; unas frases son organizativas, otras con proclamas de manifestaciones, &c. Y la impresión que dan con estas proclamas y estas frases es que son casi siempre “deseos”… y que de alguna manera están siguiendo el trazo discontinuo de las proclamas del mayo del 68 francés. Es decir, están como queriendo imitarles. Por lo tanto, ya no son de primer grado, sino de alguna manera de segundo grado… y eso nos lleva a negar la “espontaneidad”. Como mucho, una parodia.

Es curioso, por otro lado, que presuman de lo “bien organizados” que están (“una ciudad dentro de otra ciudad”); como una especie de “logro” surgido y emanado de sus propias esencias (democráticas reales, debemos suponer), a las cuales muchos denominan “energía”. Pero en realidad a nadie le extraña. A poco que cualquiera se fije, se les verá con sus teléfonos móviles, sus iPad’s y sus iPod’s; se les verá con sus ordenadores y otra parafernalia. Y además comen… pues de otro modo no se entiende que puedan saltar o levantar las manos. Podrían presumir, en todo caso, como un verdadero “logro”, que funcionaran con una hoguera en medio de la plaza, todos vistieran tapa-rabos, la comida la sacaran de huertos democráticos reales donde la plantaran y con corrales democráticos en los que tuvieran vaquitas, gallinas o cerditos para los que todavía no fueran vegetarianos. Si además se pusieran un velo en la boca para impedir que moscas y otros bichos se le metan en ella, porque respetan toda forma de vida y así cumplen con sus karmas varios, entonces ya no estaríamos hablando de estas cosas, sino de la implantación de un jainismo estricto como en algunos sitios de la India. Igualmente, no se niega que tengan energía… ¿Cómo, sino, funcionarían tantos chirimbolos modernos…? Alguien la tiene que poner y pagar…; el “enganche”, probablemente, la propia ciudadanía… y los móviles y conectividad diversa, vaya usted a saber.

De la ideología, ya se ha dicho bastante. Pero llama la atención que cuando presumen, lo hacen «de no tener una ideología»… Pero si alguien va allí para acusarles precisamente de eso, de no tener ninguna ideología, entonces es mejor que corra…; porque no suena tan bien como cuando lo dicen ellos. Les basta con repetir, como un mantra mágico, que debe transportarlos a otros estadios de consciencia: «nosotros somos demócratas… y además reales». Si algo hubiera que hacer, por ejemplo, es ir al Congreso, intentar tomarlo y dejarse de tantas gilipolleces… A eso sí se le podría llamar «Revolución»… con toda propiedad… y más cuando aseguran que los que están allí no los representan. Pero no es lo que quieren. ¿Están esperando instrucciones de algún elefante blanco, que poder haberlo podría haylo, y que los activaría en el sentido que mejor le convenga…? Cosas más raras se han visto.

Naturalmente, se niega también esa “espontaneidad”, cuando presumen que ésta viene facilitada por lo que llaman “Redes Sociales”, Facebook, Google, &c. Claro…, atribuir a tales multinacionales un componente “neutral” que facilita la “espontaneidad”, es como cuando Alicia, en su país de las maravillas, se cree lo que le dicen unas flores que hablan: «… pues sí, hablamos porque en la Puerta del Sol el suelo es blando y en otras, como es duro, las flores se duermen…» A lo que Alicia responde: «Nunca lo habría pensado…».

«La verdad, Alicia, es que tú no piensas mucho…».

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